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Frase del dia
El acto de afeitarse es casi tan antiguo como la existencia del hombre; como demuestran algunas pinturas rupestres el hombre se afeita desde la prehistoria. En la edad de piedra el afeitado era una ventaja frente a la lucha cuerpo a cuerpo con su adversario, puesto que de esta manera este tenía un punto menos de donde agarrarse.
Los Babilonios y Sumerios desarrollaron la primera crema de afeitar mezclando grasa animal con cenizas de madera. En la época de los egipcios, los faraones llegaban incluso a afeitarse la cabeza. Fueron estos quienes desarrollaron de una manera más específica el uso de la cosmética, creando las cremas antiarrugas, los desodorantes, las cremas corporales, los cosméticos para el cabello, el maquillaje, etc.
El objetivo primordial es el de lucir una piel suave y reluciente, aunque en muchas ocasiones el efecto que se consigue es totalmente el contrario, dejando una piel enrojecida, áspera y con el folículo piloso más espeso. Además, generalmente, el afeitado produce una aceleración del proceso de deshidratación de la piel, pequeños cortes e irritación, cortes, pseudofoliculitis o pelos enterrados y aparición de granitos en la piel. Es por ello por lo que muchas empresas cosméticas se han dado cuenta de la necesidad de los cuidados cosméticos masculinos y han centrado sus esfuerzos en el desarrollo de productos que minimicen la agresión a la que se ven sometidos diariamente los hombres.
Antes de dar paso al afeitado es recomendable practicar un automasaje y ejercicios faciales diarios, tan solo con cinco minutos será suficiente para ganar elasticidad en la piel evitando la aparición precoz de arrugas, mejorar la circulación y abrir los poros facilitando un mejor afeitado.
Un masaje por parte del profesional suplirá los ejercicios y el automasaje del cliente. Lo ideal para un buen afeitado sería que todas las noches aplicáramos una crema preparadora del afeitado o un gel con ácido glicólico que hidrata y reblandece los pelos, ayudando y facilitando el afeitado de la mañana.